Traducir este Blog

Busca en este Blog

martes, 22 de junio de 2010

Jesús provee un modelo de Carácter


Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, en vosotros también seréis manifestados con él en gloria. (Colosenses 3: 3, 4)

Hagan brillar la luz con buenas obras. Cristo dijo: "Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres" (S. Mateo 5: 13).
Me temo que haya muchos en esta condición. No todos tienen la misma obra; circunstancias y talentos diferentes capacitan a las personas para diferentes tipos de trabajo en la viña del Señor. Hay algunos que tienen cargos de mayor responsabilidad que otros; pero a cada uno le fue dada su tarea, y si la realiza con fidelidad y celo, será un fiel administrador de la gracia de Dios.

No es la intención de Dios que la luz de ustedes brille de modo que las palabras o las obras les traigan la alabanza de los hombres, sino que ellos exalten y glorifiquen al Autor de todo bien. Jesús, en su vida, presentó a los hombres un modelo de carácter. ¡Cuán poco poder tuvo el mundo para moldearlo de acuerdo con sus normas! Toda esa influencia fue desechada.
El declaró: "Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra"
(S. Juan 4: 34).
Si tuviésemos esa devoción a la obra de Dios, y la hiciéramos sinceramente para su gloria, podríamos decir con Cristo: "Yo no busco mi gloria" (S. Juan 8: 50).
Su vida estuvo llena de buenas obras, y es nuestro deber vivir como vivió nuestro gran Ejemplo. Nuestra vida tiene que estar escondida con Cristo en Dios, y así la luz de Cristo se reflejará sobre nosotros y la reflejaremos sobre los que nos rodean, no simplemente en palabras o profesión, sino en buenas obras y en la revelación del carácter de Cristo.
Los que reflejan la luz de Dios mostrarán una disposición amante. Serán alegres, dispuestos, obedientes a todos los requerimientos de Dios. Serán mansos y abnegados y trabajarán con amor dedicado a la salvación de las almas. . .
Todos los verdaderos portaluces iluminarán el sendero de otros. Apártense de iniquidad todos los que escogieron el nombre de Cristo. Si ceden a las demandas de Dios y se impregnan de su amor y se llenan de su plenitud, los niños, los adolescentes y los jóvenes los observarán para ver qué constituye la piedad práctica; y así podrán ser el medio para conducirlos por el sendero de la obediencia a Dios. Estarán ejerciendo una influencia que soportará la prueba de Dios, y esa obra será comparada con el oro, la plata y las piedras preciosas, pues serán imperecederas.
-Review and Herald, 16 de octubre de 1888.34

No hay comentarios:

Páginas Destacadas

Archivo del blog