Traducir este Blog

Busca en este Blog

Cargando...

lunes, 1 de septiembre de 2014

Obispo de Santander: "Reclamamos la protección estatal del domingo"

Monseñor Vicente Jiménez Zamora  y El papa Francisco
                            "Nunca es un tiempo perdido", sino más bien "ganado                                          para la humanización profunda"

El obispo de Santander, monseñor Vicente Jiménez Zamora, ha pedido en una carta pastoral a los poderes públicos que preserven el domingo para que "sea un día de descanso" y no se convierta en "un día laborable" por las presiones comerciales.
Monseñor Jiménez indica que santificar el domingo y los días de fiesta, "nos exige un esfuerzo común". A pesar de las "presiones económicas, políticas y de la liberación de horarios comerciales", los poderes públicos "deben asegurar a los ciudadanos" un tiempo destinado al descanso, porque el hombre no está hecho "sólo para trabajar, sino también para descansar", remacha el obispo en la misma semana en que ha entrado en vigor la declaración de Santander como zona de gran afluencia turística, y con ella, la liberalización de horarios comerciales en toda la ciudad durante los tres meses de verano.
En esta línea, el obispo apunta que el domingo propicia "un verdadero servicio para el bienestar de la sociedad", porque es un "signo de resistencia" a que el hombre "sea totalmente acaparado" por el mundo del trabajo.
Por eso Monseñor Jiménez recuerda que los cristianos, en los países de tradición cristiana como España, "reclamamos la protección estatal y de las instituciones públicas del domingo". Todos debemos colaborar en el "respiro" de la Creación, apostilla.
En su escrito también menciona que el domingo es "una de las primeras y más antiguas" instituciones cristianas porque "su origen está en la resurrección del Señor" en el primer día de la semana judía.
MENTALIDAD ECONOMICISTA
Monseñor Jiménez considera que una mentalidad que "reduce al hombre a pura "economía" se puede preguntar: "¿Cuánto nos cuesta el domingo?". Esta pregunta -agrega- es ya, en sí misma, "un ataque decisivo" a esta jornada de descanso, pues el domingo es precisamente, domingo, porque "no cuesta nada y no aporta nada en sentido económico".
Tiene el "valor de la gratuidad", que es "fundamental" en la vida; ya que "lo que más vale siempre es gratuito", precisa.
El obispo de Santander considera que actualmente, en los mismos países en los que las leyes establecen el carácter festivo del domingo, la evolución de las condiciones sociales y económicas "ha terminado por modificar profundamente" los comportamientos colectivos y la misma fisonomía del domingo.
SANTIFICAR EL DOMINGO
En su carta pastoral, el obispo recuerda el origen y el sentido que tiene la tradición de santificar el domingo, sobre todo, con "la participación en la Eucaristía" y con un descanso "lleno de alegría cristiana, de fraternidad y de vida de familia". El tiempo ofrecido a Dios -precisa- "nunca es un tiempo perdido", sino más bien "ganado para la humanización profunda de nuestras relaciones humanas y de nuestra vida".
Monseñor Jiménez lamenta que cuando el domingo "pierde su significado originario" y se reduce a un "puro fin de semana", sucede que el hombre queda "encerrado" en un horizonte "tan estrecho" que no le permite ya ver el "cielo". Entonces, "aunque vestido de fiesta, interiormente es incapaz de "hacer fiesta", añade.
Finalmente, en su escrito pastoral, titulado "La santificación del Domingo", recuerda que el precepto dominical de la participación en la Eucaristía y del descanso que pide la Iglesia, "favorece el cultivo de los fines religiosos, espirituales y humanos del domingo". (RD/Ep)


domingo, 31 de agosto de 2014

Los Pioneros y La Fórmula Bautismal

Pioneros Adventistas
Muchos modernos antitrinitarios dicen estar volviendo a “las raíces del movimiento adventista”, siguiendo el ejemplo de los pioneros. Dentro de este movimiento antitrinitario, muchos alegan que solo el bautismo en nombre de Jesús es válido, y que no hay que practicar el bautismo en el nombre “del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, tal como lo indica Mateo 28:18-20.
Lo que hay que preguntarse es:
¿Qué fórmula bautismal utilizaron los pioneros adventistas? Aquí hay un algunas de declaraciones de nuestros pioneros.
El bautismo es una ordenanza perpetua de la iglesia, y los ministros del siglo XIX bautizan “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, porque la comisión original así lo requiere (Jaime White, Review and Herald, 4 de febrero de 1862).
Urías Smith también afirmó algo semejante:
La fórmula dada para el bautismo es: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”(Review and Herald, 21 de enero de 1902).
Stephen N. Haskell lo declara así:
Creemos en el bautismo, y tenemos la misma fórmula que los bautistas. Ambos bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Review and Herald, 3 de noviembre de 1904).
Hay tres personas vivientes en el trío celestial; en el nombre de estos tres grandes poderes—el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo—son bautizados los que reciben a Cristo mediante la fe, y esos poderes colaborarán con los súbditos obedientes del cielo en sus esfuerzos por vivir la nueva vida en Cristo.—Special Testimonies, Serie B, 7:62, 63 (1905). – {Ev 446.3}
La señal de entrada en el reino—Cristo ha hecho del bautismo una señal de entrada en su reino espiritual. El ha hecho de esto una positiva condición con la cual deben cumplir todos los que quieren que se reconozca que están bajo la autoridad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Antes que el hombre pueda encontrar un hogar en la iglesia, antes de traspasar el umbral del reino espiritual de Dios, ha de recibir la impresión del nombre divino: “Jehová, justicia nuestra”. Jeremías 23:6. – {Ev 226.4}
El bautismo es una solemne renuncia al mundo. Los que son bautizados en el triple nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, en el momento de entrar en la vida cristiana, declaran públicamente que han abandonado el servicio de Satanás, y han llegado a ser miembros de la familia real, hijos del Rey celestial. Han obedecido el mandamiento: “Salid de en medio de ellos, y apartaos... y no toquéis lo inmundo”. Y para ellos se cumple la promesa: “Y seré a vosotros Padre, y vosotros me seréis a mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”. 2 Corintios 6: 17, 18.—Testimonies for the Church 6:91 (1900). – {Ev 226.5}
El juramento de lealtad del cristiano—Cuando los cristianos se someten al solemne rito del bautismo, el Señor registra el voto que hacen de serle fieles. Este voto es su juramento de lealtad. Son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así están unidos con los tres grandes poderes del cielo. Se comprometen a renunciar al mundo para observar las leyes del reino de Dios. Por lo tanto, han de andar en novedad de vida. No han de seguir más las tradiciones de los hombres. No han de seguir por más tiempo métodos deshonestos. Han de obedecer los estatutos del reino del cielo. Han de buscar el honor de Dios. Si son fieles a su voto, serán provistos de gracia y poder que los habilitará para cumplir con toda justicia. “A todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre”.—Carta 129, 1903. – {Ev 226.6}
Rafael Díaz

Páginas Destacadas

Archivo del blog