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viernes, 26 de julio de 2013

Templo Ecuménico: Dieciséis Iglesias en Una

Oración Conjunta del Padre Nuestro en el Templo 
Los tubos que en un órgano se alinean en armonía para convertir el aire en música están fragmentados, dispuestos de cualquier manera en la verja de entrada al Templo Ecuménico «El Salvador» de Maspalomas, en Gran Canaria. La obra del artista José Abad conciencia a quien entra de la ruptura que vive la Iglesia en sus entrañas. Una vez en el interior, todo aquel que cree en Jesucristo se encuentra allí cómodo.
Católicos, luteranos, anglicanos o evangelistas... hasta 16 confesiones cristianas disponen de este templo para sus ceremonias religiosas bajo la vidriera que representa a Cristo como luz y centro del universo y ante la única figura que existe en la nave central: un sencillo crucifijo. «Es un lugar donde se vive el ecumenismo, un testimonio de unidad», subraya Jesús Marqués Martín-Cerezo, rector del templo desde hace casi 30 años. Su dilatada experiencia con creyentes de otras confesiones ha reafirmado la convicción de este sacerdote católico en que «es mucho más lo que nos une». En el día a día es posible el respeto mutuo, la convivencia y la oración. «Que todos sean uno para que el mundo crea», cita Marqués del Evangelio (Jn 17,21). El ecumenismo «es una cosa del Eterno Padre», pero el rector lamenta que «no estamos tirando todos como bueyes en esa dirección».
Dieciséis iglesias en una
J.M.
Vista del templo
Este templo situado en Playa del Inglés es el único ecuménico que existe en España y en toda Europa. El clima privilegiado de las islas Canarias atrae a un gran número de extranjeros, sobretodo entre los meses de octubre a abril. Precisamente en sus vacaciones asisten más a los oficios religiosos, van a la biblioteca con más de 3.000 volúmenes que asiste la comunidad católica alemana o a los actos culturales y reuniones que se celebran en el Centro Ecuménico del templo. «A la celebración de la iglesia luterana finlandesa vienen unas 300 personas cada viernes a las cinco», apunta Marqués.
En los meses de temporada turística alta, hay cultos de La Oficial Luterana Sueca, la Iglesia Noruega, la Iglesia Reformada Holandesa, la Iglesia Católica Holandesa, la Iglesia Evangélica Alemana y la Católica Alemana, la Anglicana, la Escandinava Libre y la Evángelica de habla inglesia, entre otras.
Católicos de vacaciones procedentes de Italia, Francia, Bélgica, Suiza, Austria, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, Portugal, Europa del Esta o Irlanda participan en las misas internacionales en cinco idiomas.
Dieciséis iglesias en una
J.M.
Interior del templo
En la capilla católica se encuentra la segunda cristalera obra del artista Juan Antonio Giraldo sobre la Cena del Señor y un óleo de la escuela andaluza con La Virgen del Salvador, que donó el obispo José Antonio Infante Florido. Él fue quien propuso en 1967 la construcción del templo al conde de la Vega Grande, Alejandro del Castillo, que donó los terrenos y costeó las obras. Eran los años del boom turístico en Maspalomas y el prelado vio la necesidad de atender el aspecto espiritual de quienes visitaban el lugar inspirándose en el decreto del Ecumenismo del Concilio Vaticano II.
El arquitecto Manuel de la Peña diseñó el singular edificio con forma de barca invertida, repleto de simbolismo. Una roca de granito rojo canario de 11 toneladas sirve de altar y un monolito de hierro en el atrio representa la solidez de la fe. «El templo es una joya», afirma su rector, un «enamorado» de esta iglesia que se inauguró en 1971, donde también se programan conciertos debido a su excelente acústica.
Cuatro hermanas claretianas atienden desde hace 9 años las necesidades del templo y su comunidad, ayudando en la liturgia en las celebraciones católicas y de la Iglesia Anglicana y recibiendo a quienes se acercan a pedir ayuda. En el momento de atender la llamada de ABC, están entregando bolsas con comida a un grupo de extranjeros. «Vienen muchos inmigrantes, cada vez más, y hay que responder a estas emergencias», explica Concepción García. Para esta misionera claretiana trabajar en el Templo Ecuménico «es una experiencia maravillosa, muy enriquecedora, una misión muy bonita», basada en el respeto humano y hacia las demás confesiones.
«El árbol es el mismo, solo las ramas son distintas», añade la religiosa que resalta cómo en la semana de oración que celebran anualmente por la unión de las iglesias «el templo se llena».

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