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lunes, 4 de mayo de 2009

La Gripe cochina: Terror fácil y Hediondos intereses

Escrito por: Cordura el 02 May 2009 -El pais.com la comunidad
Las epidemias han asolado países a lo largo de la historia. Dejando a un lado las plagas bíbicas, recordemos las pestes medievales que diezmaron la población europea. También afectaron a los continentes asiático y africano. Todavía a mediados del siglo XIX, una pandemia de peste surgida en China se prolongaría hasta el siglo XX y causaría millones y millones de muertos.
En 1918-1919 causó estragos la impropiamente llamada “gripe española”, generada a partir de un virus originalmente aviar. No menos de 40-50 millones de personas perdieron la vida en todo el mundo.
Pero quizá no es tan conocido el uso de los microorganismos biológicos como arma bélica y/o al servicio del poder, a pesar de que tiene una larga historia. Un ejemplo es el largo asedio de Caffa (actual Teodosia, en Crimea) que padecieron los genoveses a manos de los tártaros en el siglo XIV. En medio del mismo, hacia 1347, los sitiadores sufrieron un brote de peste que empezó a ocasionarles gran mortandad. A raíz de ello, no tuvieron mejor idea que arrojar los cadáveres, sirviéndose de catapultas, por encima de los muros de la ciudad. Así contagiaron la bacteria asesina a los genoveses sitiados. Más tarde los propios genoveses transmitirían a otros la “peste negra”, que se extendió por toda Europa durante años.
No muchos siglos después, las epidemias contagiadas por los europeos a los americanos (“amerindios”) serían importantes para la colonización de América. De hecho, publicaciones serias hablan de “La guerra biológica en la conquista del nuevo mundo”. Así ocurrió, por ejemplo, a raíz de la llegada de los españoles a México en el siglo XVI, aunque históricamente ha sido habitual negar intencionalidad bacteriológica por parte de los conquistadores.
En ese contexto, es interesante aludir a los “padres peregrinos” que desde la primera mitad de siglo XVII marcarían la “prehistoria” de los Estados Unidos de América. Eran ingleses huidos de la persecuión religiosa que venían padeciendo en su país y que llegaron al nuevo continente en el célebre Mayflower. Según el libro 'Los textos que cambiaron la historia' (capítulo “El Pacto del Mayflower”, págs. 291-302), no les costó hacerse con tierras, pues fueron bien acogidos por los indígenas. A cambio, contagiaron a éstos enfermedades como la viruela, que eran desconocidas en América y frente a las cuales los indios no estaban inmunizados. Las muertes de éstos fueron masivas. Los colonos, al comprobar cómo ellos sobrevivían mientras sus anfitriones perecían, dieron gracias a Dios por ello. «Acababa de nacer la teoría del Destino manifiesto» (ibíd., pág. 300), según la cual quedaba legitimada la expansión de los colonizadores por aquellos nuevos territorios, fuera cual fuese el precio para los autóctonos.
Con tales antecedentes y esa mentalidad, no es extraño que no mucho después se realizase «el primer ensayo de guerra química al entregar a los indios mantas contaminadas con viruela para que murieran con más rapidez» (ibíd., pág. 301; ver también)
[Por cierto, el autor del libro mencionado, muy crítico entonces con el imperialismo anglosajón, no es otro que César Vidal Manzanares, hoy destacado integrante de la " id="link_1">Brigada Antiprogre y uno de los principales cantores de dicho imperialismo.]
La plaga presente
La gripe porcina que saltó al primer plano de la actualidad hace algo más de una semana está rodeada de incógnitas. Plantearemos aquí unas cuantas a modo de interrogantes:

1. «Hay que estar preparado para lo peor […] No podemos detener el contagio de este virus», declaraba Anne Schuchat, directora en funciones de Salud Pública del estadounidense CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades), al poco de saltar la noticia (destacados siempre añadidos). «“Entre un 40% y un 50% de la población europea” tendrá la nueva gripe», afirmó una semana después Angus Nicoll, jefe del programa contra la gripe del Centro Europeo del Control de Enfermedades (ECDC). «Una vez declarada la fase de alerta prepandémica 5, pasar a la 6 es inevitable.» Y según la OMS, la agencia sanitaria de la ONU, la situación es «muy grave e impredecible».
¿Están hablando de que los ciudadanos del siglo XXI debemos resignarnos ante el avance de este mal cual si de una inexorable plaga medieval se tratara?
2. Ya a comienzos del pasado mes de marzo, en la localidad de La Gloria, situada en el estado mexicano de Veracruz, «una gripe que derivaba en muchos casos en problemas respiratorios afectó al 60% de los residentes», que apenas superan los 2.200. De allí procede el considerado “paciente cero” de la enfermedad que nos ocupa, un niño de 5 años. Se da la circunstancia de que muy cerca de La Gloria se ubica una granja porcina que cría cada año un millón de cerdos* «y que favorece la proliferación de moscas debido a las “lagunas de abono” derivadas de la explotación».

¿Es sólo una desgraciada coincidencia que la propietaria de esa granja sea una firma estadounidense con sede en Virginia, la Smithfield Foods, que es por cierto la principal productora y procesadora mundial de carne de cerdo? ¿Y que se trate de una empresa repetidamente sancionada en su país por contaminación ambiental? (Ver también).
3. Según El País, el citado ECDC, el mismo que advierte sobre la terrible y generalizada plaga que nos espera en Europa, aconseja que la población se vacune. La cosa resulta paradójica porque aún no existe la vacuna, y en el mejor de los casos se la espera para el próximo mes de septiembre.
¿Quizá es que el ECDC ya está abriendo el camino para que las farmacéuticas hagan su agosto? Como la OMS, que según el diario El Mundo afirma que «a mediados de mayo estará listo el material de base que enviarán a las farmacéuticas para iniciar el desarrollo de la vacuna». De acuerdo con Marie P. Kieny, directora de Investigación de la OMS, «los fabricantes ya se han comprometido». Claro, y de mil amores. ¿O es que piensa Kieny que lo harán gratis?
4. Pero una cosa es la vacuna, para prevenir nuevos casos, y otra los antivirales, capaces de impedir un desenlace fatal de la enfermedad ya adquirida si la enfrentan a tiempo. El más célebre es el Tamiflu, creado por la estadounidense Gilead Sciences y actualmente producido y comercializado por la suiza Roche, aunque con él compite el Relenza, de la británica Glaxo-Smith-Kline.
Keiji Fukuda, director adjunto de la OMS, ha declarado que Roche donó a su organismo cinco millones de dosis de Tamiflu en 2005, en plena alarma por la gripe aviar.
Tan generosa donación, al parecer, no debe de haber impedido que Roche haya obtenido enormes ganancias gracias al Tamiflu, que según dicha compañía ya habría sido usado en el tratamiento de cincuenta millones de personas. Fukuda añade que en la actualidad «Roche está incrementando su producción».
Por cierto, de las ventas netas de Tamiflu, Roche paga entre un 14 y un 22%, según escala, a Gilead Sciences, que por algo fue la firma inventora del producto. Es así como también se enriquecen los accionistas de esta poderosa compañía.
Pero, de nuevo, ¿es sólo una maldita casualidad que entre éstos se encuentre Donald Rumsfeld, quien, como lo recoge la propia web de la empresa, fuera directivo de Gilead desde 1988 y presidente desde 1997, para dejar este cargo en 2001 al ser nombrado ministro de Defensa de George W. Bush, lo cual en absoluto impidió que mantuviera una fortuna en acciones de la compañía?
Y, ¿es sólo fruto del sorprendente azar que en 2005, ocupando aún ese cargo el torturador Rumsfeld, su superior el Genocida en Jefe lograse que el parlamento estadounidense destinase mil millones de dólares a la compra y distribución de Tamiflu, al socaire de la alarma por la gripe aviar?
5. A estas alturas no viene mal recordar un testimonio importante y aún reciente. Su autor es un destacado político aún en activo, Siti Fadilah Supari, el todavía en la actualidad ministro de Salud de Indonesia. Hace unos meses, a primeros de septiembre de 2008, la agencia France-Presse difundía una noticia llamativa (aún más ahora) relacionada con él. Su país venía siendo uno de los principales afectados por la gripe aviar, pero resulta que desde diciembre de 2006 su gobierno había decidido dejar de compartir las muestras del virus con la OMS.
¿Por qué? El motivo aducido era el temor a que las compañías farmacéuticas usasen esas muestras para elaborar vacunas que luego fueran demasiado caras para los países pobres. Pero más adelante, el ministro, en su libro It's Time for the World to Change: Divine Hands Behind Avian Influenza (Es tiempo de cambiar el mundo: Manos divinas detrás de la gripe aviar), había ampliado sus críticas al sistema sanitario global «injusto y neocolonialista», mostrando sus sospechas de que Estados Unidos estuviera usando el virus para desarrollar armas biológicas.
Según Supari, los países ricos podrían estar creando “nuevos virus” y enviándolos a los países en desarrollo con el fin de crear mercados en los que las compañías farmacéuticas vendiesen sus vacunas. «Indonesia envía un virus [muestras] a la OMS pero de repente acaba en manos del gobierno estadounidense. Entonces éste convierte el virus en dólares y nosotros desconocemos el tipo de investigación [efectuada]», declaró. «El virus es transformado en vacunas [enviadas a] Indonesia, e Indonesia tiene que comprarlas, y si no las compra, vuelta a empezar; al final los países desarrollados crean nuevos virus que son enviados a los países en desarrollo». El ministro añadía: «La conspiración entre superpotencias y organizaciones globales [evidente alusión a la OMS] no es una teoría, no es retórica, sino que es algo que he experimentado yo mismo.»
6. En los pasados días hemos visto también referencias al asunto de la gripe porcina en estos términos: «…la hasta ahora desconocida y extraña gripe». «El virus es una extraña mezcla nunca antes vista de virus típicos de los cerdos, pájaros y humanos, agregó el CDC.» «“De dónde rayos sacó todos esos genes, no lo sé”, comenta en la revista Nature el virólogo Robert Webster.» «Nunca había sido vista antes en el espacio viral», se le oye declarar en un vídeo a John Carlo, director médico del Condado de Dallas.
La ciencia médica de nuestros días parece estupefacta ante esta variante de “gripe porcina”. Su virus es más bien una tan mortal como exótica combinación «de una cepa de virus de gripe humana, una cepa de virus de gripe aviaria, y dos cepas separadas de virus de gripe porcina». ¿Tendrá algo que ver con ello el hecho de que el propio John Carlo, antes citado (un funcionario oficial de la Sanidad estadounidense), haya declarado que se trata de una “variante de la gripe porcina que ha sido cultivada en un laboratorio”?

7. En los días previos al estallido de la crisis porcina, con fecha de 23 de abril, la agencia Europa Press difundió la noticia de la desaparición de “tres frascos de un virus peligroso” de un laboratorio militar del estado norteamericano de Maryland, concretamente el laboratorio Fort Detrick. Al parecer, los recipientes contenían «muestras de Encefalitis Equina Venezolana (EEV), un virus que afecta a los caballos y que se puede transmitir a los humanos por los mosquitos». No eran, pues, de gripe aviar ni porcina, pero la noticia resultaba muy significativa sobre todo cuando uno o dos días después se declaraba la crisis sanitaria actual. El hecho de que se tratase de un laboratorio militar y de que tales muestras, lógicamente, se guardan herméticamente (con mayor razón si es un centro de esas características) desató las especulaciones.
Algunos, relacionándolo con la crisis presente, hablaron de “bioterrorismo”. Otros recordaron teorías como la “doctrina del shock, así llamada por la autora crítica canadiense Naomi Klein, para quien las grandes potencias no tienen empacho en aterrorizar a los pueblos para, aprovechando el estado de shock consiguiente, colarles medidas regresivas en materia económica y política, recortando sus derechos y libertades.
[Los hay, incluso, que relacionan la influenza porcina con los chemtrails, esas estelas químicas “excesivas” de los aviones que, según ellos, de unos años a esta parte pueden verse en los cielos, y que podrían ser una vía contaminante utilizada por los gobiernos contra la población mundial.
La teoría de los chemtrails en principio suena altamente especulativa, pero recientemente una noticia de la Associated Press, agencia sistémica donde las haya, ha venido “en ayuda” de sus adherentes: “Obama se plantea [recurrir a] la ingenería del clima”(ver también ).]
Reflexión final
Por nuestra parte, encontramos significativa la reaparición en poco tiempo de una gripe mortal de dimensiones tan notables (hace escasos años, “aviar”; ahora, “porcina-aviar-humana”). No deja de preocuparnos que ocurra en un contexto histórico, que arranca desde el 11-S, signado por sospechosos macroatentados, guerras “legitimadas” por ellos (la War on Terrorism) y una crisis económica presente que, como la sanitaria que nos ocupa, nos viene siendo pintada con los caracteres más tenebrosos.

Pero tantos indicios de manipulación, por desgracia, no parecen suscitar suficiente indignación en la gente. Pocos han reparado, por ejemplo, en una reveladora noticia: “El Gobierno mexicano asume la facultad de irrumpir en los inmuebles por la gripe porcina” . Aprovechando la situación de “excepcionalidad”, el poder se autoconcede el derecho de violar los derechos de las personas, avasallando su propiedad y su intimidad.
Por todo ello, animando al espíritu crítico de nuestros lectores, una vez más nos preguntamos:
¿Qué está pasando aquí? «¿No perseguirá [tanta crisis, tanto miedo inducido] encaminarnos, al fin, hacia un gobierno mundial, objetivo acariciado por quienes anhelan controlarnos a todos y estandarizarnos ya de manera definitiva?»

* A propósito de los cerdos, estos días se ha destacado el hecho de que son especialmente resistentes a muchos virus, como el de la gripe de 1918 (que en cambio mata a todos los demás mamíferos en los que se ha probado). Eso, que es bueno para el propio cerdo (su resistencia le permite preservar su vida), lo hace sin embargo tanto más peligroso para el ser humano. «Los cerdos son reservorios de viejos virus humanos [y aviares], listos para nuevas pandemias», afirma Guang-Zhi Tong, del Instituto Veterinario de Shanghai. Se nos reitera estos días que comer cerdo no propaga la gripe, pero la presencia entre nosotros de millones de cerdos, destinados al consumo humano, ha permitido la conservación de la enfermedad.
A algunos, esta cualidad de los simpáticos puercos como portadores de enfermedades transmisibles a los seres humanos no puede dejar de recordarnos las advertencias religioso-sanitarias de la Escritura: ver, por ejemplo, Levítico 11: 7-8. [Todo lo cual lo decimos sin ignorar que, probablemente, los pobres gorrinos no sean los cerdos por excelencia en esta historia.]
Elpais.com la comunidad

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